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Rutas Marítimas


Carlos V fue un monarca viajero que utilizó las vías marítimas con asiduidad, tanto en sus campañas militares como en sus muchos viajes de estado. Los puertos de la Costa Flamenca (en especial Flessinga), la Costa Cantábrica (Tazones, Laredo…), y Mediterránea (Barcelona, Palamós, Mónaco, Cagliari, Túnez, Argel, Génova, Messina, Salerno, Nápoles, etc.) vieron al emperador descender de sus buques en innumerables ocasiones.

El primer viaje de Carlos de Habsburgo a España desde Bélgica lo realizó por mar. Partió del puerto de Flessinga (Holanda), pasando por Ostende (Bélgica) y arribando al pequeño puerto de pescadores de Tazones, situado en la desembocadura de la ría de Villaviciosa. Este ruta marítima enlaza con la Ruta terrestre Tazones-Tordesillas-Mojados.

El último viaje por mar del emperador, camino de su retiro en el Monasterio de Yuste, se inició en Flessinga (Holanda), arribando al puerto de Laredo (España), una de las bases tradicionales de la marina del reino de Castilla. Enlaza con la ruta terrestre Laredo-La Vera.

Parte del puerto de Barcelona (España) recorriendo el puerto de Alghero (Cerdeña, Italia), Mónaco (protectorado de España durante buena parte del siglo XVI) y recorre la costa italiana desde Génova hasta Nápoles.

El puerto de Cartagena (España) era base de las galeras imperiales, y desde donde se controlaba el tráfico del Mediterráneo meridional. Tras alcanzar Algeciras y Melilla, la ruta recorre las plazas africanas que, en un momento u otro, pertenecieron a Carlos V (Orán, Argel, Bujía y Bona -en Argelia-, y Túnez.), tocando posteriormente las estratégicas islas de Pantellería y Lampedusa (ambas de Italia), para alcanzar finalmente el puerto de La Valetta (Malta), capital de la isla que Carlos V cedió a la orden de los Caballeros de Malta a cambio de un tributo legendario, un halcón maltés que, anualmente, estos debían entregar al emperador.

La escuadra imperial del mediterráneo patrullaba constantemente el Mediterráneo occidental, entre los reinos de Aragón y Nápoles, al objeto de controlar a las armadas de piratas berberiscos y a la escuadra otomana. Partiendo de Cartagena, recorre Mallorca, Ibiza (Islas Baleares, España), Cagliari (capital de Cerdeña, Italia) y los principales puertos de los reinos de Sicilia (Trapani, Palermo, Milazzo, Siracusa y Messina) y de Nápoles (Tropea, Salerno y Nápoles).