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MONESTERIO

Dirección: C/ Templarios, 16
Región: Extremadura
País: España
Teléfono: 924516063

Una vía milenaria, la de la Plata, trasiego de diferentes civilizaciones a lo largo de más de dos milenios, ha sido fundamental para su devenir histórico por las diferentes épocas.

Los variados restos que puntualmente aparecen por su jurisdicción prueba la antigüedad de su poblamiento humano, unos cuantos siglos antes de la llegada a la Península de Roma.

Pero Monesterio, entre en la Historia cuando ya empieza a aparecer en las fuentes escritas latinas. El contacto romano con las antiguas comunidades célticas de la zona -pués el suroeste de la actual provincia fue identificada por Plinio como la Beturia Céltica- haría consolidar y cohesionar a esos pueblos en la cultura romana. Pero el nombre de la villa en aquella época no es el actual, si no Curiga. Una inscripción que antiguamente formó parte de la ermita de Gracia -hoy recuperada en el Centro de Interpretación de la Vía de la Plata- atestigua se denominación. También concuerda con el «Itinerario de Antonino».

Junto a las pruebas literarias y epigráficas, están las arqueológicas, las que se materializan en la propia fachada de la iglesia, donde se admiran columnas, sillares y cornisas romanas; o por los hallazgos esporádicos en su casco urbano. Dos de sus cruces -la del Barrio y la del Puerto, reutilizan también restos pétreos de tradición romana. Otra inscripción latina, hoy desaparecida, mencionaba la existencia de dos pagos, o sea, dos poblados dependientes de Cúriga, conocidos como Translucano y Suburbano. La crisis de la tardorromanidad se ligó con la etapa visigoda, de indudable decadencia del mundo urbano, con el abandono de este tipo de vida -por la presión fiscal, desabastecimiento, epidemias-.

Durante la penetración musulmana, el recuerdo de Cúriga se había de perdido irremediablemente. No será hasta la toma del castillo de Montemolín, hacia 1247, cuando aparezca de nuevo la comarca en documentos y crónicas. Fernando III El Santo, deseando alejar de las grandes ciudades a las poderosas órdenes militares, permutó las tierras de Cantillana, cerca a Sevilla, por las de Montemolín, en mayo de 1248. Desde esa fecha y hasta 1875, la Orden de Santiago permanecerá en la zona. Ya en el siglo XIV Monesterio es Encomienda de la Orden de Santiago.

Durante los siglos XV y XVI Monesterio aparece como destacada Encomienda. Hacia 1573, la Corona la desmembró de la Orden de Santiago, siendo vendida junto con otros municipios a Sevilla. A principios del XVII, se volvió a enajenar, pasando jurisdiccionalmente a manos de un banquero con antecedentes italianos, Octavio Centurión, destacado banquero de Felipe III y Felipe IV, quien le convierte en Marqués de Monesterio en 1632.

A partir del siglo XIX, es cuando empieza a crecer su núcleo urbano, y cuando aparece la travesía de la carretera, con sus primeras posadas, Sin embargo, será, en el siglo XX cuando cambia por completo la fisonomía del casco, dando la impresión de ser un pueblo moderno. No obstante, y a pesar de ello, en pleno siglo XXI, existen recónditos lugares que muestran su arquitectura tradicional.

Del siglo XV se conocen las primeras noticias escritas sobre la misma, consagrada al Apóstol san Pedro. Primitivamente se construyó siguiendo el modelo de planta basilical dividida en tres naves, éstas se materializaban mediante una serie de arcos. La prolongación de la nave central dio lugar al presbiterio o altar mayor. En aquel entonces, el altar mayor y la antigua sacristía, eran las únicas abovedadas, mientras que el cuerpo de la iglesia era de simple techumbre de madera. Así, el altar mayor destaca por la majestuosa bóveda de crucería de tradición gótica; en cambio, modelo más sencillo se ensaya en la sacristía vieja. En la construcción se utilizaron todo tipo de materiales, destacando algunos restos romanos –columnas, sillares almohadillados y lisos, cornisas- que se reaprovecharon. En el siglo XVI se rematan algunas de sus partes, instalándose en una torrecilla el reloj de la villa, de titularidad concejil, y que tuvo entrada propia por la plaza. A mediados de este siglo se instaló un retablo en el altar mayor consagrado a san Pedro compuesto por doce lienzos, y una imagen del titular de bulto y dorada. Este retablo fue sustituido, a mediados del XIX, por otro procedente de un convento desamortizado de Llerena. Éste último era un retablo manierista ejecutado en 1639 por el maestro ensamblador de Sevilla, Jerónimo Velázquez, colaborador en algunos trabajos de Zurbarán, y que algunos investigadores afirman que es hermano de Pedro Díaz de Villanueva, primer maestro del genial pintor. Por aquella época, hacia 1578, pasa por la parroquia, y es padrino de un bautizado, el afamado capellán de Felipe II, natural de Fregenal, Benito Arias Montaño, que parece ser estaba emparentado con unos vecinos de Monesterio. En el siglo XVII, parte de la parroquia es remodelada, desapareciendo el gusto basilical y la techumbre, sustituida ésta por una gran bóveda de cañón con lunetos en los laterales. De principios del siglo XVIII es la capilla del Rosario, con la gran cúpula sustentada por pechinas, y que sirvió como lugar de enterramiento para sus fundadores. Esa capilla acogía una interesante representación de la Sagrada Familia, con figuras en tamaño natural con las manos y las cabezas fabricadas en plomo. Tras la destrucción de la parroquia en 1936, la devoción popular devolvió interesantes representaciones que son las que hoy forman los pasos de Semana Santa, que tanta importancia han adquirido en los últimos años. En la década de 1940, en el proceso de rehabilitación de la misma, el pintor Eduardo Acosta Palop decoró las pechinas y la cúpula del Sagrario –los cuatro evangelistas sostienen las escenas del Triunfo de la Eucaristía-; además por encargo de Felipe Sayago Mejías, realizó los azulejos que se pueden admirar en la capilla del Crucificado. También participó en la decoración de algunas capillas el pintor, también hijo del pueblo, Antonio Pérez-Carrasco Megía. Por mediación del pintor Acosta, el prestigioso escultor imaginero sevillano Echegoyán realizó algunas de las imágenes –incluida la imagen de san Isidro-, siguiendo el encargo de varios donantes vecinos. En la platería de la Iglesia se conserva la Cruz Procesional, ejecutado por el maestro de la Escuela Sevillana Francisco de Alfaro, en 1597.

También del siglo XX es la ermita de la Virgen de Tentudía, aunque su estado actual es producto de una importante restauración del antiguo emplazamiento que finalizó en 1999. En principio, fue acondicionado como templo a finales de la década de 1960, sin embargo se remodeló parcialmente en 1992. En su origen fue un almacén de la fábrica electro harinera La Cruz del Pilar, de la compañía Sayago y Márquez, construida en 1906. La devoción a la Virgen de Tentudia, que ya era tradicional en Monesterio –existía una capilla dedicada en la Parroquia que fue destruida en 1936-, sustituyó a devociones antiguas como la de la Virgen de la Candelaria y la Virgen de Gracia. Será a principios de los sesenta cuando se materializa la devoción con la adquisición de una imagen, similar a la que existía en el Monasterio de Tentudia. El edificio actual, abovedado, es una mezcla de estilos; en el interior una balaustrada de mampostería recorre los laterales del templo. El presbiterio, absidiado, cuenta con una cúpula semiesférica; su camarín acoge la imagen; además de una recreación pictórica de la aparición a las huestes cristianas de la Virgen María en la Sierra de Tentudia, ejecutado por el pintor local Pérez-Carrasco Megía, en 1992.

En el antiguo Baldío de Calilla, se encuentra las ruinas del Castillo de las Torres, casa fuerte construida en la Baja Edad Media que se desconoce su función y origen. Conserva parte de su estructura, compuesta por tres torreones de base circular y varios tapiales. Su emplazamiento es singular, cercano del arroyo de las Torres, y del camino que une Monesterio con El Real de la Jara –antiguo Camino de la Plata-, estando cercano a los límites de la vecina Andalucía.

Monesterio celebra a lo largo del año numerosas fiestas que comienza el 5 de enero con la Cabalgata de los Reyes Magos; los Carnavales; la Matanza Tradicional del Cerdo Ibérico; la Semana Santa; las Cruces de mayo; la Romería de San Isidro (15 de mayo), siendo ésta la festividad más destacada de la primavera, celebrándose durante varios días en la Pradera del Culebrín; durante los meses estivales se llevan a cabo multitud de actividades culturales, siendo la Feria del Emigrante una de las fiestas más importantes que se realiza en el mes de agosto, entorno al 15

En septiembre se enfoca todo el proceso festivo de la localidad; la Feria y Fiestas se proyecta entorno al 8 de septiembre, día en el que tiene lugar la Romería de la Virgen de Tentudia. Fiestas en las que se encuadran diversas actividades, así desde hace dos décadas, se viene realizando ininterrumpidamente El Día del Jamón, con sus jornadas técnicas, así como el ya tradicional y multitudinaria degustación popular el segundo sábado de septiembre.

A primeros de marzo se recuerda el paso del emperador Carlos V por Monesterio, que ocurrió el 7 de marzo de 1526, cuando paró a comer camino de su boda con Isabel de Portugal en Sevilla.

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